“El método Estivill está haciendo un daño silencioso muy grande a millones de familias que no conocen otras alternativas”

Papis blogueros. Tras entrevistar a Adrián Cordellat, autor de Un papá en prácticas, nos ha gustado adentrarnos en la mentalidad de los papás modernos a través de entrevistas. Por eso tenemos hoy aquí a Himar. Es el padre de Airam, un niño que acaba de cumplir un año, y autor del blog Paternidad con Apego. Estudiante de psicología, Himar tiene claro que los castigos no educan y los censura abiertamente. También es claro al criticar los métodos del doctor Estivill y al subrayar la importancia de fortalecer  vínculos emocionales entre padres e hijos. Esto es lo que nos ha contado.

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Dices en tu blog que Airam, tu peque, te ha cambiado la vida. ¿Por qué?

Me ha hecho cambiar la percepción de mi mundo exterior y la de mi mundo interior. Ahora relativizo mucho los problemas cotidianos de la vida. También comprendo mucho mejor a muchos padres; sus preocupaciones, sus dudas, sus miedos. Y también ha cambiado mi manera de entender la paternidad (¡durante muchos años tuve claro que no quería tener hijos!) y la crianza. Pero sobre todo me ha conectado fuertemente con mi yo interior, ayudándome a dar lo mejor de mi mismo, a respetarme, a perdonarme por mis errores y a estar siempre predispuesto para aprender y ofrecer a Airam todo lo que se merece. Ahora, el mayor objetivo de toda mi vida es ofrecer a mi hijo una infancia que recuerde siempre como los momentos más felices de su vida.

Una curiosidad: ¿De dónde viene su nombre?

Es un nombre típico canario. Aunque en internet hay muchas opiniones acerca de su etimología, la única que he podido verificar documentalmente es que fue el nombre de un nativo de la isla de La Palma que fue enviado a Sevilla antes de la conquista de las islas, y que no tiene ningún significado en particular.

¿Te sientes una rara avis al escribir un blog sobre paternidad?

Desde que nació Airam y hasta que me animé a crear el blog sí, un poco. En mis círculos cercanos siempre han tenido una concepción de la paternidad bastante “clásica”, en la que el rol del padre dejaba un poco de lado las expresiones emocionales. Sin embargo, tras adentrarme en la “blogosfera” he descubierto gratamente que sí hay muchos papás que describen las experiencias y sentimientos que les está aportando la paternidad. Y aunque la proporción de blogs de madres y padres sigue muy descompensada, creo que tenderá a igualarse en el futuro.

Como estudiante de psicología, dices que “los métodos tradicionales de crianza suelen despreciar (o infravalorar) aspectos que para mi se habían vuelto tan importantes”, ¿A qué te refieres?

A partir de la década de los años 50 del siglo pasado empezaron a proliferar con fuerza métodos de crianza centrados esencialmente en la conducta (lo que el niño hace), sin prestar especial atención a los procesos cognitivos (pensamientos, emociones, motivaciones, etc.). Esta manera de entender la crianza sigue teniendo mucha aceptación social hoy en día. Pero el niño es mucho más que una “caja” de asociaciones entre estímulos, respuestas y reforzadores. Ante toda conducta hay que prestar especial atención a las emociones, motivaciones, etc. que han llevado al niño a emitirla. Además, con frecuencia no se respetan sus sentimientos (“No llores que eso es una tontería”, “Como sigas llorando te vas a enterar”). En mi opinión, esto puede tener graves consecuencias en el niño y en el futuro adulto.

Por otro lado, también la concepción clásica de figura paternal hace hincapié en alguien que debe mantener a la familia, de aportar seguridad y estabilidad, etc., dejando los aspectos más emocionales a la madre. En mi opinión esta percepción, además de anacrónica, infravalora la importancia de una conexión emocional fuerte y estable, bidireccional, entre padres e hijos.

¿Cómo es el nuevo tipo de paternidad que tú defiendes?

En realidad, considerarlo como “nuevo” sería incorrecto. Muchas sociedades del planeta practican, desde antiguo, una paternidad más respetuosa con los niños. Nuestros abuelos o bisabuelos también lo hacían. En mi manera de entender la paternidad, ambos progenitores deben comprender y priorizar la importancia del vínculo emocional entre ellos y sus hijos, desde el entendimiento de que este vínculo es la base para las relaciones futuras del niño en la edad adulta. Educar con firmeza y cariño, a partes iguales, respetando y adaptándonos a sus ritmos de desarrollo, y despojándonos de ideas tales como que debemos subordinar al niño ante la autoridad (nosotros, sus padres), que los niños son manipuladores o tiranos, o que son alguien contra quienes tenemos que luchar para educar adecuadamente.

Tienes una sección dedicada a los castigos y hablas frecuentemente de ellos. ¿Eres partidario de no castigar a los niños?

Los castigos físicos son ilegales en España desde el año 2007, tanto en la escuela como en el hogar, sin importar su intensidad (un cachete, un pellizco, un empujón o una torta en el pañal son todos ejemplos de castigos físicos), por lo que no estoy a favor en absoluto. Pero tampoco estoy a favor del otro tipo de castigos (el no físico o psicológico), puesto que únicamente se diferencia del primero en que el daño infringido es psicológico (el castigo físico provoca ambos daños, físicos y psicológicos). Aunque inicialmente parecen efectivos, realmente no lo son, y las consecuencias de ambos tipos de castigo pueden ser muy perjudiciales para el niño (y también para los padres).

Leyendo tu blog imagino la respuesta, pero… ¿eres más de Eduard Estivill o de González?

¡Jajaja!, esta pregunta se está convirtiendo en un clásico en las conversaciones sobre crianza. Y con razón, porque ciertamente reflejan dos posturas antagónicas. Rechazo fervientemente los métodos de Estivill. Creo que está haciendo un daño silencioso muy grande a millones y millones de familias desesperadas que no conocen otras alternativas.

Sácame de la duda: ¿Cómo es que todas las madres y los padres a los que le he hecho esta pregunta me dicen que les gusta más González?, ¿y el éxito que tuvo el método Estivill?, ¿dónde están sus lectores?

He conocido a padres y madres que han llevado a cabo los métodos propuestos por Estivill y, ciertamente, comprendo que no quieran levantar la mano. No es algo que les haga sentirse orgullosos de haber practicado con sus hijos, independientemente de que les haya podido funcionar. También sienten temor al rechazo social. Mi opinión es que, en general, aquellos padres que han leído a Estivill pero no a González estarán más o menos dispuestos a emplear sus métodos, pero aquellos quienes han leído a ambos generalmente aceptarán más los consejos de González.

Ya que este es el blog de una tienda de ropa de bebés de Barcelona es inevitable preguntar quién elige la ropa de Airam y qué es lo que más os (te/le) gusta ponerle. 

Como en cualquier otro ámbito de la crianza de Airam, en casa compartimos roles al 50% (bueno, exceptuando la lactancia materna, claro), así que en ocasiones elige la ropa su madre y en otras yo. Me gusta vestirle con ropa informal: sudaderas, camisetas, pantalones de pana… Para salir, ¡me encanta verle con camisa! Pero cómoda, claro. En cuanto a colores, a mi suelen gustar los colores vivos, pero alguna vez mis propuestas de compra en esos colores no han superado el filtro materno, ¡jajaja! Yo también tengo el mío: no me gusta la ropa con cualquier tipo de encaje, con adornos o diseños de marinero, ni los “monos”. ¡Los odio! Creo que me pusieron demasiados de pequeño, ¡jajaja!

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